Una imagen vale mas que mil palabras...
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10/5/08
(Sin título)
En primer lugar, ya estoy harta de esos que creen que, por no vestir de tal forma o no saber tal cosa, es un "raro" o algo por el estilo. Cada uno con su estilo y su gusto. Yo respeto que a los demás les guste escuchar reggeaton, o salgan de fiesta en fiesta, o se diviertan tomando cerveza o algo así. Pero cuando digo que a mí no me gusta esas cosas, me miran extraño o asombrados. Y eso me molesta. ¿Acaso no es normal no tener los mismos gustos que los demás?
Por otro lado, también están los que creen que los indígenas o los afroamericanos son de una cultura inferior. ¿Por qué? ¿Solo porque no tienen suficiente infraestructura para vivir? ¿O porque les falta casi todo lo que tiene una "civilización"? Esas personas tienen una organización, una cultura y tradición. Tienen todo lo que constituye una sociedad. Solo porque les falta algunas cosas no quiere decir que sean inferiores. Y cuando doy ese punto de vista, me cuestionan y luego se enojan porque no cambio de opinión.
También me molesta cuando me dicen que "tengo que comportarme de manera civilizada". Pues bien, yo les diré mi opinión sobre eso: Una persona civilizada ve a los "diferentes" como su igual, porque sabe bien que "todos somos iguales ante los ojos de Dios". También sabe escuchar y respetar la opinión ajena, aunque no esté de acuerdo. Yo no me considero civilizada en ese sentido, aunque trato de cambiar y de adoptar en mi postura aquello llamado "Relativismo cultural" (Para más información, busquen en los libros de Antropología o Internet)
¿Qué significa ser normal? Para mí, la normalidad absoluta NO EXISTE. Eso está científicamente comprobado. Todos tenemos algo que nos caracteriza de los demás, tanto físicamente como conductualmente. Lo que pasa es que la "normalidad" va cambiando conforme va cambiando la sociedad. Antes era normal que una mujer de 13 o 14 años se casara. Hoy en día es un escándalo total. Antes era normal que las personas ricas tuvieran esclavos. Hoy la esclavitud, en teoría está totalmente prohibido. Sin embargo, existen otras formas de esclavitud. Pero eso es otra historia. Por eso, cuando me hablan de cómo es una persona normal o algo por el estilo, lo primero que pienso es que falta mucho por hacer para cambiar el esquema mental de las personas.
Ultimamente estoy conciente de que, durante los 17 años de mi existencia en este mundo, me enseñaron de manera que tuviese un esquema de la vida en la mente. No, no lo digo por la enseñanza de mis padres, sino de los parientes, profesores, la televisión, las revistas, y todo lo que pueda esquematizar la mente de uno. Así que me enseñaron de manera que es normal que un adolescente vaya a las fiestas, tenga novio o novia y vista de moda. También me enseñaron de manera que vea a los indígenas o afroamericanos como inferiores a nosotros, salvajes o algo por el estilo. Pues bien, pensar en eso me enferma totalmente, dado que he aprendido que todos somos iguales en algo: todos somos seres humanos, con derechos y sentimientos que hay y se deben respetar.
También no me gusta generalizar. Y les cuento que es lo que más me ha costado cambiar. Antes decía que "Todos los adultos son iguales" o "Todos los hombres son iguales". Ahora simplemente digo "La mayoría de los adultos son así" o "La mayoría de los hombre son asi". Puede ser un comienzo. He aprendido que es malo generalizar, porque al hacerlo, nos podemos encontrar con sorpresas que hasta nos puedan hacer caer de espadas o hacernos caer la cara de la verguenza.
Eso es todo. Trataré de tranquilizarme y de sobrellevar esta vida que me tocó vivir.
Que tengan un buen día.
4/5/08
El cuervo (Edgar Allan Poe)
El Cuervo
Por Edgar Allan Poe
Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada,
meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral
y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
"Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal;
sólo eso y nada más."
¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma
en mis libros, ni consuelo a la perdida abismal
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
y aquí nadie nombrará.
Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
"No es sino un visitante que ha llegado a mi portal;
un tardío visitante esperando en mi portal.
Sólo eso y nada más".
Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
"Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar
pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido
y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal
que dudé de haberlo oído...", y abrí de golpe el portal:
sólo sombras, nada más.
La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra "Leonor", que yo me atreví a susurrar...
sí, susurré la palabra "Leonor" y un eco volvióla a nombrar.
Sólo eso y nada más.
Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
"Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es el viento y nada más!".
Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,
en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;
fue, posose y nada más.
Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,
en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
"Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser
osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?"
Dijo el cuervo: "Nunca más".
Que una ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa
sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,
pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido
ocasión de ver posado tal pájaro en su portal.
Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal
que se llamara "Nunca más".
Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto,
como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más.
No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna
hasta que al fin musité: "Vi a otros amigos volar;
por la mañana él también, cual mis anhelos, volará".
Dijo entonces :"Nunca más".
Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta;
"Sin duda - dije-, repite lo que ha podido acopiar
del repertorio olvidado de algún amo desgraciado
que en su caída redujo sus canciones a un refrán:
"Nunca, nunca más".
Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía
planté una silla mullida frente al avi y el portal;
y hundido en el terciopelo me afané con recelo
en descubrir que quería la funesta ave ancestral
al repetir: "Nunca más".
Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra
al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar;
eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada
sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.
¡ Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar,
y ya no usará nunca más!.
Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso
mecido por serafines de leve andar musical.
"¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Dios estos ángeles dirige
hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar!
¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!".
Dijo el cuervo: "Nunca más".
"¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad
trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,
a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya,
dime, te imploro, si existe algún bálsamo en Galaad!"
Dijo el cuervo: "Nunca más".
"¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
Por el Dios que veneramos, por el manto celestial,
dile a este desventurado si en el Edén lejano
a Leonor , ahora entre ángeles, un día podré abrazar".
Dijo el cuervo: "¡Nunca más!".
"¡Diablo alado, no hables más!", dije, dando un paso atrás;
¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!"
Dijo el cuervo: "Nunca más".
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará...¡nunca más!.
AQUÍ ESTÁ LA VERSIÓN ORIGINAL, EN INGLÉS, DE ESTE POEMA^^
The Raven
Edgar Allan Poe
Once upon a midnight dreary, while I pondered, weak and weary,
Over many a quaint and curious volume of forgotten lore,
While I nodded, nearly napping, suddenly there came a tapping,
As of some one gently rapping, rapping at my chamber door.
"'Tis some visitor," I muttered, "tapping at my chamber door,
Only this and nothing more."
Ah, distinctly I remember it was in the bleak December,
And each separate dying ember wrought its ghost upon the floor.
Eagerly I wished the morrow; vainly I had sought to borrow
From my books surcease of sorrow, sorrow for the lost Lenore,
For the rare and radiant maiden whom the angels name Lenore,
Nameless here for evermore.
And the silken sad uncertain rustling of each purple curtain
Thrilled me, filled me with fantastic terrors never felt before;
So that now, to still the beating of my heart, I stood repeating
"'Tis some visitor entreating entrance at my chamber door,
Some late visitor entreating entrance at my chamber door;
This it is and nothing more."
Presently my soul grew stronger; hesitating then no longer,
"Sir," said I, "or Madam, truly your forgiveness I implore;
But the fact is I was napping, and so gently you came rapping,
And so faintly you came tapping, tapping at my chamber door,
That I scarce was sure I heard you", here I opened wide the door,
Darkness there and nothing more.
Deep into that darkness peering, long I stood there wondering, fearing,
Doubting, dreaming dreams no mortals ever dared to dream before;
But the silence was unbroken, and the stillness gave no token,
And the only word there spoken was the whispered word, "Lenore?"
This I whispered, and an echo murmured back the word, "Lenore!",
Merely this and nothing more.
Back into the chamber turning, all my soul within me burning,
Soon again I heard a tapping something louder than before.
"Surely," said I, "surely that is something at my window lattice;
Let me see, then, what thereat is and this mystery explore,
Let my heart be still a moment and this mystery explore;
'Tis the wind and nothing more."
Open here I flung the shutter, when, with many a flirt and flutter,
In there stepped a stately Raven of the saintly days of yore.
Not the least obeisance made he; not a minute stopped or stayed he,
But, with mien of lord or lady, perched above my chamber door,
Perched upon a bust of Pallas just above my chamber door,
Perched, and sat, and nothing more.
Then the ebony bird beguiling my sad fancy into smiling,
By the grave and stern decorum of the countenance it wore,
"Though thy crest be shorn and shaven, thou," I said, "art sure no craven,
Ghastly grim and ancient Raven wandering from the Nightly shore,
Tell me what thy lordly name is on the Night's Plutonian shore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
Much I marvelled this ungainly fowl to hear discourse so plainly,
Though its answer little meaning, little relevancy bore;
For we cannot help agreeing that no living human being
Ever yet was blessed with seeing bird above his chamber door,
Bird or beast upon the sculptured bust above his chamber door,
With such name as "Nevermore."
But the Raven, sitting lonely on that placid bust, spoke only
That one word, as if its soul in that one word he did outpour
Nothing farther then he uttered; not a feather then he fluttered,
Till I scarcely more than muttered: "Other friends have flown before,
On the morrow he will leave me, as my Hopes have flown before."
Then the bird said "Nevermore."
Startled at the stillness broken by reply so aptly spoken,
"Doubtless," said I, "what it utters is its only stock and store,
Caught from some unhappy master whom unmerciful Disaster
Followed fast and followed faster till his songs one burden bore,
Till the dirges of his Hope that melancholy burden bore
Of 'Never, nevermore.'"
But the Raven still beguiling all my sad soul into smiling,
Straight I wheeled a cushioned seat in front of bird and bust and door;
Then, upon the velvet sinking, I betook myself to linking
Fancy unto fancy, thinking what this ominous bird of yore,
What this grim, ungainly, ghastly, gaunt, and ominous bird of yore
Meant in croaking "Nevermore."
This I sat engaged in guessing, but no syllable expressing
To the fowl whose fiery eyes now burned into my bosom's core;
This and more I sat divining, with my head at ease reclining
On the cushion's velvet lining that the lamp-light gloated o'er,
But whose velvet violet lining with the lamp-light gloating o'er
She shall press, ah, nevermore!
Then, methought, the air grew denser, perfumed from an unseen censer
Swung by Seraphim whose foot-falls tinkled on the tufted floor.
"Wretch," I cried, "thy God hath lent thee, by these angels he hath sent thee
Respite, respite and nepenthe from thy memories of Lenore!
Quaff, oh quaff this kind nepenthe and forget this lost Lenore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
"Prophet!" said I, "thing of evil! prophet still, if bird or devil!
Whether Tempter sent, or whether tempest tossed thee here ashore,
Desolate, yet all undaunted, on this desert land enchanted,
On this home by Horror haunted, tell me truly, I implore,
Is there... is there balm in Gilead? tell me, tell me, I implore!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
"Prophet!" said I, "thing of evil! prophet still, if bird or devil!
By that Heaven that bends above us, by that God we both adore,
Tell this soul with sorrow laden if, within the distant Aidenn,
It shall clasp a sainted maiden whom the angels name Lenore,
Clasp a rare and radiant maiden whom the angels name Lenore."
Quoth the Raven, "Nevermore."
"Be that our sign of parting, bird or fiend!" I shrieked, upstarting,
"Get thee back into the tempest and the Night's Plutonian shore!
Leave no black plume as a token of that lie thy soul has spoken!
Leave my loneliness unbroken! quit the bust above my door!
Take thy beak from out my heart, and take thy form from off my door!"
Quoth the Raven, "Nevermore."
And the Raven, never flitting, still is sitting, still is sitting
On the pallid bust of Pallas just above my chamber door;
And his eyes have all the seeming of a demon's that is dreaming
And the lamp-light o'er him streaming throws his shadows on the floor;
And my soul from out that shadow that lies floating on the floor
Shall be lifted... nevermore!
23/4/08
Adios a los colorados
PORQUE AHORA SOMOS 6 MILLONES. Y NUNCA MÁS UNO. NUNCA MÁS UNO CARAJO.
PORQUE LUEGO DE 60 AÑOS DE MIERDA. DE MIERDA DE VERDAD. POR FIN LA ESCRIBIMOS. Y ESTO ES HISTORIA...
ESTA ES LA PÁGINA DE GLORIA QUE SOÑARON NUESTROS PADRES.
Y LLOREN LADRONES. LLOREN. PORQUE YA NO ALCANZÓ. Y AHORA, LA JUSTICIA CAERÁ CON VARA DE HIERRO SOBRE USTEDES.
SOBRE USTEDES Y SUS HIJOS. PORQUE EN EL CANTO DE LA HISTORIA, LOS HIJOS PAGAN LOS PECADOS DE LOS PADRES.
PERO LA MIERDA CAYÓ. VIVE PARAGUAY. CANTA PARAGUAY. VIVA LA NOCHE DE NUESTRA INDEPENDENCIA. VIVA LA NOCHE EN QUE LA CORRUPCIÓN NO ALCANZÓ.
VIVA LA CAÍDA DE LA MIERDA.
Y A NICANOR... GRACIAS. GRACIAS POR DIVIDIR A LA MIERDA Y HACER LA JUSTICIA POSIBLE.
PORQUE LOS CORRUPTOS Y DICTADORES, CAEN COMO PECES. POR LA BOCA.
SUS MANOS SERÁN CORTADAS LADRONES. COMO ANTES SE HACÍA. ES HORA DE LA JUSTICIA.
ESTA ES LA NOCHE QUE SOÑARON NUESTROS PADRES! ES LA NOCHE DE LA PATRIA
Pedro Manuel Valdovinos
20/04/08
22/4/08
Otro poema que me gustó
No te aferres al pasado
ni a los recuerdos tristes.
No abras la herida que ya cicatrizó.
No revivas los dolores y sufrimientos antiguos.
Lo que pasó, pasó...
De ahora en adelante,
pon tus fuerzas en construir una vida nueva,
orientada hacia lo alto, y camina de frente,
sin mirar atrás.
Haz como el sol que nace cada día,
sin pensar en la noche que pasó.
Vamos, levántate...
porque la luz del sol está afuera!
20/4/08
Imagenes de mariposas
16/4/08
Cosmogonía Mbya – Guarani (Fragmento)
1. LA TEOGONÍA. ORIGEN DE ÑAMANDU
I
Nuestro Padre Último, Último Primero
hace surgir su propio cuerpo
de las tinieblas primigenias.
II
Las divinas plantas de los pies,
el pequeño asiento redondo,
el apyka-jaguar,
en el corazón de las tinieblas primigenias
los despliega en su despliegue.
III
Divino reflejo de la divina sabiduría,
divino estribo sonoro de todas las cosas,
divinas palmas de las manos
con la vara insignia,
divinas palmas con sus floridas ramas.
Él los despliega en su propio despliegue,
Ñamandu, en medio de las tinieblas primigenias
IV
En la divina coronilla las flores,
las plumas que la adornan
son gotas de rocío.
entre las flores, entre las plumas
de la divina corona,
Maino el colibrí, el pájaro originario,
revolotea, revolea, vuela.
V
Nuestro Padre, el Primero,
su divino cuerpo,
en el curso de su propio despliegue
Él lo despliega,
en medio del viento originario.
su futura morada terrenal,
su futuro firmamento,
su futura tierra,
que desde siempre estaban,
Él no los conoce todavía por sí mismo.
Maino le refresca la boca,
Maino de Ñamandu el divino sustentador.
VI
Nuestro Padre Ñamandu, el Primero,
aún no había hecho desplegar
en el curso de su propio despliegue
su futura morada celeste:
no ve tinieblas, Él.
Y aunque el Sol aún no existiera,
Él existe iluminado por el reflejo
de su propio corazón,
Él hace un sol
de la sabiduría contenida
en el pecho de su propia divinidad.
VII
El verdadero Padre Ñamandu, el Primero,
existe en el corazón de viento originario.
Urukure’a, la lechuza,
hace que la tiniebla exista:
en donde roza su fatiga
se presiente el lecho de la sombra.
VIII
Ñamandu, el verdadero Padre, el Primero,
antes de haber desplegado,
en su propio despliegue,
su futura morada celeste;
antes de haber desplegado,
en su propio despliegue,
la primera tierra,
Él existe, Ñamandu, en medio del viento originario.
El viento originario
en cuyo corazón moraba nuestro Padre,
se alcanza de nuevo
cada vez que vuelve el tiempo originario,
cada vez que retorna el invierno.
Cumplido el tiempo originario,
cuando el tajy florece,
el invierno se muda al tiempo-espacio nuevo;
surge así el viento nuevo,
el tiempo nuevo de la primavera resucita.
EL FUNDAMENTO DEL LENGUAJE HUMANO.
ORIGEN DE LOS DIOSES AUXILIARES
I
El verdadero Padre Ñamandu, el Primero,
de su unívoca divinidad,
de su divino saber de todas las cosas,
saber que despliega las cosas,
hace que la llama se engendre,
que la bruma se engendre.
II
Ya está erguido Ñamandu:
de su divino saber de todas las cosas,
saber que despliega las cosas,
el fundamento del lenguaje humano
Él lo despliega, desplegándose a sí mismo.
De su divino saber de todas las cosas,
saber que despliega las cosas,
Nuestro Padre crea el fundamento de la Palabra
y hace que sea parte de su propia divinidad.
La Tierra no existe todavía,
reina la noche originaria,
no existe aún saber de las cosas:
el fundamento de la Palabra futura,
Él lo despliega,
haciendo de ello su propia divinidad,
Ñamandu Primer Padre verdadero.
III
Conocido el fundamento de la Palabra futura,
en su divino saber de todas las cosas,
saber que despliega las cosas,
Él sabe entonces por sí mismo
la fuente de lo que está destinado a congregar.
La tierra no existe todavía,
la noche originaria reina,
no existe aun saber de las cosas,
Ni sabe entonces por sí mismo
la fuente de lo que está destinado a congregar.
IV
Desplegado el fundamento de la palabra futura,
conocido el venero que congrega,
del divino saber de todas las cosas,
saber que despliega las cosas,
hace él que surja, única,
la fuente del sagrado canto.
La tierra no existe todavía,
reina la noche originaria,
no existe aún saber de las cosas:
en su soledad
hace Él que surja, única,
la fuente del sagrado canto.
V
Desplegado el fundamento de la Palabra futura,
conocido el venero que congrega,
fluyente el manantial del sagrado canto,
la mirada profunda de Ñamandu
busca al que ha de ser partícipe
del fundamento de la palabra,
al que ha de compartir con Él
el verbo destinado a congregar,
al que ha de abrevar
en la fuente del sagrado canto.
Su mirada profunda busca:
del divino saber de todas las cosas,
saber que despliega las cosas,
hace que surja
el compañero de su divinidad
VI
Su mirada profunda busca:
del divino saber de todas las cosas,
saber que despliega las cosas,
hace que surja Ñamandu Corazón Grande,
que con él se eleve el Sol,
reflejo de su divina sabiduría.
La tierra no existe todavía,
reina la noche originaria,
Nuestro Padre hace que surja
Ñamandu Corazón Grande,
para verdadero padre de sus futuros hijos numerosos,
para verdadero padre de la palabra-alma
de sus futuros hijos numerosos
es destinado Ñamandu Corazón Grande
VII
Después, continuando,
del divino saber de todas las cosas,
saber que despliega las cosas,
hace que se sepan divinos,
Karai, Padre verdadero,
Jakaira, Padre verdadero,
Tupa, Padre verdadero.
Verdaderos padres de sus futuros hijos numerosos,
Verdaderos padres de las futuras palabras-almas,
De sus futuros hijos verdaderos:
Ñamandu hace que se sepan divinos.
VIII
Después, continuando,
Ñamandu, Padre verdadero,
para que ocupe su lugar
frente a su corazón,
hace que se sepa divina
la futura madre verdadera de los Ñamandu.
Karai, Padre verdadero,
para que ocupe su lugar
frente a su corazón,
hace que se sepa divina
la futura madre de los Karai.
Jakaira, padre verdadero,
para que ocupe su lugar
frente a su propio corazón,
hace que se sepa divina
la futura verdadera madre de los Jakaira.
Tupa, Padre verdadero,
para que ocupe su lugar
frente a su propio corazón,
hace que se sepa divina
la futura madre de los Tupa.
IX
Destinados al divino saber de todas las cosas
de su propio Primer Padre;
compartido con Él
la fuente del canto que congrega;
compartido con Él el sagrado canto;
reunidos junto al venero
del saber que despliega las cosas:
tal como son,
a ellos también llamamos
excelsos Padres verdaderos
de las palabras-almas,
excelsas madres verdaderas
de las palabras-almas
3. LA PRIMERA TIERRA
I
Ñamandu, Primer Padre verdadero,
conoce ya su futura morada terrenal:
del divino saber de todas las cosas,
saber que despliega las cosas,
hace que en la punta de su vara insignia
se vaya desplegando la Tierra.
Hace que en el centro de la futura tierra
surja la palmera azul, el pindo azul;
otra en la morada de Karai,
en el naciente;
otro pindo azul en la morada de Tupa,
hacia el poniente;
en donde nacen los vientos buenos
hace que surja una palmera azul.
Cinco palmeras azules
como los deseos de una mano
hace surgir Ñamandu.
A las palmeras eternas
El lecho de la Tierra está sujeto.
II
Siete es el número de cielos.
El firmamento descansa
sobre cuatro columnas;
varas insignias son las columnas.
El firmamento que rebosa con los vientos
Nuestro Padre lo empuja a su lugar.
Colocado sobre tres columnas
el firmamento sigue aún moviéndose.
Asegurado por cuatro varas insignias
encuentra su lugar y cesa de moverse.
III
El primero que usó la tierra,
que dejó allí sus huellas,
fue Mbói, la víbora originaria.
Ahora sólo existe su imagen
sobre nuestra tierra.
La verdadera serpiente originaria
se encuentra en las afueras
del firmamento de Nuestro Padre.
El primero que cantó en el lecho de la tierra
de Nuestro Padre,
el que por vez primera entonó
su lamentación en la tierra,
fue Yrypa, la pequeña cigarra colorada.
La cigarra colorada originaria
está en las orillas del firmamento de Nuestro Padre.
La que queda en la morada terrenal
es sólo su imagen.
Jamái, el girino, hacedor de las aguas,
es dueño de las aguas.
El que existe en nuestra tierra
no es el verdadero
en las afueras del firmamento de Nuestro Padre
se encuentra el verdadero.
El que está en nuestra tierra
es apenas su imagen.
Cuando Nuestro Padre Primero hizo la Tierra,
ella estaba recubierta de bosques;
campos no había.
Para que trabajase en la formación de la pradera
Él envió a Tuku, el saltamontes verde.
En donde Tuku clavaba sus patas
iban creciendo matas de hierba;
sólo entonces surgieron las praderas.
El saltamontes verde celebró con sus chirridos
la aparición de los campos.
El verdadero Tuku se encuentra
en las orillas del firmamento
de Nuestro Padre.
El que queda en la Tierra
no es sino su imagen.
En cuanto las praderas verdearon,
la primera en entonar su canto,
la primera en celebrarlas,
fue Ynambu, la perdiz colorada.
La primera perdiz que canto en la pradera
está ahora en las afueras del firmamento
de Nuestro Padre.
La que vive en el lecho de la tierra
es solamente su imagen.
El primero en herir el lecho de la tierra
de Nuestro Padre fue el tatu.
Ya no es el tatu verdadero
el que habita la tierra;
es sólo su imagen.
La lechuza es dueña de las sombras.
En donde se para a descansar
nace la noche.
IV
Nuestro Padre Primero
está por internarse
en el arcano de su morada celeste.
Dijo entonces su Palabra:
“Solamente tú, Karai, Padre verdadero,
en cuanto a las inasequibles llamas
en las que yo me inspiro,
las eternas llamas renacientes,
harás que de ellas sean los guardianes
tus hijos, los Karai Corazón Grande.
Harás, pues, que ellos se llamen:
señores dueños de las llamas.
Ellos serán los guardianes
de las crepitaciones de las llamas.
En cada primavera
harás que se eleven las hileras de las llamas
para que escuchen su crepitar
los bienamados adornados,
las bienamadas adornadas”.
Prosiguiendo, a Jakaira Padre verdadero, le dijo:
”Y bien, tú vigilaras la fuente de la neblina,
allí en donde nacen las bellas palabras inspiradas.
Eso que yo conocí por mí mismo,
que yo concebí en mi soledad,
harás que lo vigilen tus hijos,
los Jakaira Corazón Grande.
Harás, pues, que ellos se llamen:
señores dueños de la neblina,
de las palabras inspiradas.
Dilo a ti mismo”.
Prosiguiendo, a Tupa Padre verdadero
habló así:
“Tú serás el guardián del mar desmesurado,
del tronco de la mar inmensa
de sus frondosas ramificaciones en su totalidad.
Haré que te inspires para que el firmamento se mantenga fresco.
En consecuencia,
tú enviarás y enviarás de nuevo,
a través de tus hijos numerosos,
los Tupa de Corazón Grande,
aquello que refresca,
sobre el lecho de la tierra,
para nuestros hijos los bien adornados,
para nuestras hijas las bien adornadas.
V
Sobre el lecho de la tierra,
Nuestro Padre verdadero Ñamandu,
el primero,
se dispone a expandir el buen saber,
el hermoso saber,
entre aquellos que tienen la cabeza adornada,
entre aquellas que tienen la cabeza adornada.
A Jakaira Padre verdadero, dijo:
“Y bien, en primer lugar
harás que la neblina vivificante
(Versión castellana del escritor Rubén Bareiro Saguier)
30/3/08
Destellos de la cruel realidad
En Asia... las Naciones Unidas estiman: cada día un millón de niños es vendido y comprado... una prisión subterránea en una zona limítrofe con el Bangladesh donde los niños son segregados detrás de barrotes, en la espera de ser llevados a los burdeles en
Muerto a los 19 años. Los demás jóvenes “no nos hemos dado cuenta”.
Eran 3000... 200 tiendas donde dormir antes de volver a escuchar música a todo volumen, bailar, beber y drogarse.
“Quien amenaza nuestros intereses vitales se expondría a una respuesta severa que provocaría daños inaceptables para ellos, desproporcionados respecto a sus objetivos”.
El nuevo retrato del turista sexual con menores, definición jurídicamente aséptica, que esconde el horror de dos millones de pequeñas víctimas violadas y truncadas para siempre, es un golpe en el estómago de nuestro país... no solo pedófilos, sino sobretodo hombres y mujeres normales.
Unicef: 5 mil millones, el volumen de negocios mundial en dólares del turismo sexual sobre menores.
1 millón las pequeñas víctimas que cada año son introducidas en el medio de la prostitución de menores.
Dos muertos en las últimas horas
ASI QUE SI UNO NO QUIERE ESCUCHAR MALAS NOTICIAS, ¿QUÉ ES LO QUE SE DEBERÍA HACER? LA RESPUESTA ES EVIDENTE: TRATAR DE QUE CADA DÍA HAYA MENOS NOTICIAS MALAS. ESO CADA UNO SABRÁ CÓMO LOGRARLO...



